Año Europeo de las Competencias
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Proporcionar las competencias para una Unión Europea competitiva
El Año Europeo de las Competencias 2023 tendrá que pasar a una marcha superior para permitir que la UE alcance sus objetivos de recursos humanos para 2030, de una ambición extraordinaria: crear 15 millones de nuevos empleos, cualificar a cinco millones de emprendedores y cerrar la brecha de competencias para más de 100 millones de personas.
La transición hacia una economía digital, verde e inclusiva está impulsada por la innovación tecnológica. Para tener éxito, millones de europeos deben estar preparados para los empleos del futuro. De lo contrario, la brecha entre los ingresos fiscales y el gasto público se ampliará de forma drástica, limitando la capacidad de los gobiernos para prestar servicios públicos. Las personas, sus talentos y su trabajo son el activo estratégico más importante de nuestra economía y merecen al menos la misma atención, o incluso mayor, que la innovación tecnológica.
El principal desafío al que se enfrenta la economía europea para alcanzar sus objetivos en materia de competencias es la necesidad de soluciones más eficientes y asequibles. Las soluciones existentes están fragmentadas, son costosas y a menudo no son accesibles para las pymes, que generan dos de cada tres empleos en Europa. Estas empresas suelen carecer de acceso a tecnologías de recursos humanos, lo que dificulta que puedan apoyar a sus empleados en el cierre de sus brechas de competencias. Sin embargo, las pymes son un motor crucial del crecimiento económico y resultan vitales para alcanzar nuestros objetivos estratégicos.
Otro reto es la creación de nuevas empresas y empleos que transformen la economía. Debemos desarrollar una verdadera mentalidad emprendedora europea, capaz de ejecutar proyectos que se ajusten a los objetivos europeos. El factor humano se convertirá en un cuello de botella para el crecimiento económico y la prosperidad si no se implementa una solución a gran escala y de alta velocidad.
El desarrollo económico personal y regional debe estar sincronizado e incluir todos los niveles, desde las regiones hasta los empleadores y las personas, teniendo en cuenta todas las instituciones públicas y privadas de educación y formación.
La arquitectura social reconoce la importancia de la colaboración y la cooperación entre todas las partes interesadas para impulsar el desarrollo económico y busca crear una economía solidaria e inclusiva que permita a todos contribuir y beneficiarse, independientemente del género, la orientación sexual o el origen racial y religioso. Este enfoque se basa en la convicción de que una comunidad fuerte y digna de confianza es esencial para crear oportunidades económicas. La tecnología es un medio para empoderar a todas las partes interesadas para que actúen por sí mismas e impulsen el crecimiento económico.
Un ejemplo de plataforma de arquitectura social fue desarrollado por SMRT.bio, que pone de relieve el recorrido de cada demandante de empleo y de cada empleador dentro de la economía regional. Muestra cómo estos recorridos están interconectados y cómo la IA, impulsada por cinco algoritmos probados, se utiliza para crear conexiones significativas a gran escala. Cuando comprendemos el recorrido de cada parte interesada y sus relaciones, se identifican automáticamente oportunidades de colaboración y crecimiento.
A través de la plataforma, la educación y la formación, adaptadas a los deseos y capacidades de cada persona, cierran la brecha de competencias e identifican y fomentan a los emprendedores. Las pymes disponen por fin de condiciones equitativas frente a las multinacionales en la captación y retención de talento. Las regiones mejoran su posición competitiva al movilizar todos sus talentos y activos.
Lo que está claro es que necesitamos un enfoque paneuropeo para cerrar la brecha de competencias y crear nuevos empleos, incluida la oferta de una plataforma impulsada por IA y aprendizaje automático. Mediante la implementación de una plataforma europea a nivel regional, a gran escala y con gran rapidez, la transición hacia la digitalización, una economía más verde y la inclusión puede acelerarse significativamente. La ambiciosa meta de crear nuevas empresas y empleos puede hacerse realidad